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cambiando de vida

Pinchazos

Hay ciertas cosas en mi vida que cuando las recuerdo me provocan un pinchacito en el corazón, en el estómago, en el lagrimal… no sabría decir dónde, pero me pasa. El otro día, en medio de una reunión de trabajo, me vino por sorpresa a la mente una imagen de una calle madrileña iluminada por el sol en un día como hoy, de cielo azulado, y sentí un pinchazo y me entraron ganas de llorar, por mi mala suerte, por lo injusta que es la vida, por las leyes de Murphy, por esas cosas que pasan cuando tú estás deseando que suceda lo contrario, por todos los pinchacitos que me quedan en el futuro, por este tema y por tantos otros…

Como no podía irme a casa a acurrucarme debajo del nórdico y llorar, me quedé en la reunión, puse buena cara y en mi cabeza cerré ese tema de un portazo para seguir hablando con mi jefe.  Por una parte me vino bien, eso de tener una obligación hace que te concentres en ciertas cosas y te veas obligada a olvidar otras, así que ese tema se desvaneción en mi cabeza igual que había aparecido de la nada, el pinchazo no se repitió y no he llorado por ese tema, que llorar es horrible y me da dolor de cabeza (es increíble, me da más resaca llorar unos minutos que estar de copas toda una noche).

Pero eso sí, me he acordado de ese tema alguna vez en estos días. Estas veces voluntariamente, he sido yo la que lo he buscado en la cabeza para volver a sentirme nostálgica. Sin pinchazo repentino la nostalgia es un sentimiento que me gusta y que cada vez tengo menos a menudo, no sé si porque las cosas bonitas de mi pasado ya han cogido la suficiente distancia y asumo que están acabadas, o porque gasté ese sentimiento durante la adolescencia.

Y no quiero tener temas así en mi vida que me puedan provocar pinchazos, pero sé que son inevitables, que significan que he vivido y creo (cuestión de fe, hay gente que no aprende nunca, simplemente me gustaría pensar que no estoy yo entre esa gente) que son los que ayudarán a coger fuerzas para enfrentarme a futuros temas parecidos.

Nota: artículo interesante sobre ventajas y desventajas de la energía nuclear.

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2 comentarios

Gá -

En este momento de mi vida comienzo a amigarme de los "pinchazos". Un poco por la experiencia de que son inevitables y que mejor dejarlos salir a tiempo para no convertirse en una especie de muñeco vudú. Pero también es porque me recuerda, que una vida sin tropiezos, casi que no vale la pena ser vivida. Suena muy cliché, pero hoy sé bien que son los grandes episodios de la vida, los buenos y los malos, los que esculpieron la persona que hoy eres. Y la nostalgia puede ser bella también, concuerdo. Suele tomarme desprevenida cuando camino serenemante, alguna tarde de primavera por las callecitas soleadas de algún barrio tranquilo. Un placer desayunar con gente que piensa...
¡Gracias por pasar por mi sitio!

lola steiner -

Si nada de nuestro pasado nos hiciera venir la nostálgia, ¡vaya birria de pasado! :)
Y la respuesta a tu pregunta del post sobre la madre del cordero (si me lo hubieras dicho, te hubiera puesto un link!): pienso lo mismo, y de hecho, estoy contenta por haber pensado y escrito todo eso antes de. Ahora soy muy consciente de muchas cosas, por ejemplo, de que en cualquier momento me puedo convertir en una preñada coñazo, o que igual algún dia me da la tentación de disfrazar al churrumbel de papá noel y mandarlo por email. Y cuando eso me pase (si me pasa, que de momento no vamos por ese camino) me acordaré de la madre del cordero, y dire ¡yeeeeeeeeepaaaaaaaa!!! ¡frenaaaaaaaaaa, jodía!!!!!!!!!!! :)
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