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cambiando de vida

yo misma

Carta al obispo de Alcalá

Carta al obispo de Alcalá:

Muy señor mío,

yo también le quiero contar mi vida porque yo también he vivido un infierno del que he podido salir.

De más joven, por las noches, yo tampoco podía dormir  por el sentimiento de culpa que me atenazaba, y los días, me los pasaba atemorizada por si lo que estaba pensando en esos momentos era pecado.

Tenía días mejores, alguno casi ni me acordaba, pero poco después volvía al sentimiento de culpa y a odiarme por mis pensamientos impuros.

La parte buena es que puedo decir que ya he salido de ahí. Cierto es que de vez en cuando me vuelvo a acordar, pero tras mi cambio ya sólo me avergüenzo de haber pensado y sentido esas cosas, de haber creído a esa parte de la sociedad que está tan enferma, que sólo sabe hablar de enfermedades, infiernos y odios. Y les compadezco por ello y porque no quieren ver que otra vida es posible, una vida en equilibrio y en paz, queriéndose uno mismo y aceptando a los demás.

Así que me encantaría que publicase también esta experiencia mía, que estoy segura de que también comparte mucha otra gente, y es que me parece muy fácil de comprender que desde que abandoné el catolicismo soy una persona mucho más feliz y completa.

El ser gay o no, nunca me ha dado ningún problema.

(noticia en el país, noticia en el mundo)

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La famosa crisis de los 27

Llevo con esta crisis existencial ya casi 2 años y no ha sido hasta hará un par de meses que me di cuenta de hacia dónde te lleva la crisis de esta etapa, hacia el egoísmo, a no hacer el más mínimo esfuerzo por mantener a los amigos cerca porque ya todos tenemos nuestra vida montada y bastante llena, y para qué intentar hacer un hueco para ver a alguien si hace frío y no apetece salir de casa, o si hoy quería ir a dormir pronto...

Luego hay dos formas de tomáraselo, por lo que he visto. Hay quién cree que la amistad es eterna y da igual que pasen meses sin hablar porque a una de las partes no le ha apetecido buscar un momento para hacer algo juntos y charlar de la vida de cada uno, porque siguen siendo los mejores amigos del mundo. Igual piensan esto porque no han encontrado otro mejor, no lo sé. Con ese ánimo de hacer planes no sé si lo van a encontrar.

Luego están los que no son tan ingenuos como para pensar esto pero asumen los daños colaterales: son inevitables al madurar. Y sí, puede que lo sean, pero es distinto que la vida te separe de alguien a que te separes tú porque te da la gana, eso sería en tal caso fuego amigo.

Y mientras tanto yo sigo con mi crisis, no sé si porque me he resistido a asumir que esa gente ya no son mis amigos o porque lucho contra ese egoísmo que la acompaña y por eso no puedo cerrarla.

Eso sí, desde hace poco ya no puedo mirar hacia otro lado y buscar excusas para llamar de otra forma a este egoísmo, y desde entonces siento el final muy cerca. A la llegada de esta primavera mi crisis no sobrevive.

La felicidad es posible

Tras descubrir que la crisis de los 27 en realidad se llamaba "me hago egoísta porque me hago mayor y porque me da la gana, ¡qué pasa!" he tenido miedo de volverme yo también así, y estoy intentando evitarlo y no caer en eso durante la criba de amigos que me está tocando hacer.

Lo que sí que me he dado cuenta es de que me estoy volviendo malhumorada, como hacía años q no lo estaba, desde la adolescencia. Y en esto estaba pensando esta mañana mientras me duchaba, mientras salía de casa e iba hacia el metro, que estoy casi permanentemente de mal humor, que estoy cansada de todo, que estoy harta de que me traten mal mientras que yo intento contestar de forma educada y agradable por no hacer daño a la gente.

Y me sorprendió estar de tan mal humor por la mañana, cuando en general yo soy una persona alegre que se levanta con mogollón de energía y va en el metro cantando y bailando (tarareando y moviendo las piernas). Y de repente me di cuenta de que me estaba sonando la canción Tengo, de Pastora cuando ya había salido de casa cuando sin el wifi se debería haber parado la lista de reproducción del spotify y apagado la música.

Y este pequeño milagro* me hizo muy feliz instantáneamente, seguir teniendo música y encima esa canción era algo maravilloso. Me puse a cantarla por la calle mientras me movía caminando al ritmo de la música. La felicidad es posible y a mí no me gusta ser infeliz ni estar de mal humor. Al resto que los zurzan si lo quieren estar, a mí no me da la gana y, afortunada yo, tengo la capacidad de ser feliz por instintiva.

*: la explicación es sencilla, spotify es muy listo y aunque esa lista no estaba guardada, tenía canciones que estaban guardadas en otras listas y otras que tenía yo en mp3 en mi móvil…

me estoy acordando de ti

Hoy tengo el día tonto, cada media hora paro lo que estoy haciendo para acordarme de ti, para, en una especie de ritual religioso, recordar el día de ayer, repasar lo que hicimos en alguno de los momentos, repasar lo que te dije, lo que me contabas, cómo me tocabas y cómo me hacías sentir, y sonreir con esta cara con la que llevo todo el día de hoy.

Y es que esta cara no va a haber quien me la quite, ya puede ser el día de hoy el más duro del año en el curro, que no me voy a enterar.

Me encanta caminar unos centímetros por encima del suelo, me encanta haber tenido un día así, cuánto lo echaba de menos, cuánto te echo de menos ahora mismo.

el camino marcado

(Y a quién le importa, Alaska)

¿De verdad hay tanta gente encantada de cumplir con las pautas de la sociedad y seguir el camino marcado de estudios-trabajo-pareja-casa-hijos? Si miro a mis amigos estoy tentada de decir que no, pero aunque siempre he sabido que me muevo en un micromundo de gente que piensa por sí misma, desde que estoy en este trabajo lo pienso más que nunca, lo del micromundo, digo, sobre todo lo de micro.

No es que me moleste especialmente que haya gente a la que le gusten otras cosas si eso lo asumo, aunque es cierto que a veces no me hace una ilusión tremenda, lo que me fastidia es como veo a mucha gente que intenta amoldarse todo lo posible a ese cliché y ves que no le pega, que pensaba otras cosas, que no acaba de encajar en la casilla en la que se quiere meter.

Y me da la sensación que esa gente es la mayoría, que no lo son esas personas que quieren esa vida “normal”, que tampoco lo somos los que no la queremos y lo decimos, más alto o más bajo, sino que la mayoría es esa gente que no la quiere, pero que llegado un momento de su vida elige dejar de sentir eso y desear lo contrario, y de ahí me parece que vienen un montón de inseguridades y depresiones, de intentar ser como no se es.

Y eso no es lo peor, es que son los que más insisten en convencerme a mí de que también me va a pasar eso, de que un día me cansaré de todo y seguiré el camino marcado porque si todo el mundo lo hace es porque a todo el mundo le gusta, pero lo suelen decir con un tono, con un entusiamo exagerado de lo felices que son ahora, con el que no convencen a nadie, ni siquiera a ellos mismos.

Pinchazos

Hay ciertas cosas en mi vida que cuando las recuerdo me provocan un pinchacito en el corazón, en el estómago, en el lagrimal… no sabría decir dónde, pero me pasa. El otro día, en medio de una reunión de trabajo, me vino por sorpresa a la mente una imagen de una calle madrileña iluminada por el sol en un día como hoy, de cielo azulado, y sentí un pinchazo y me entraron ganas de llorar, por mi mala suerte, por lo injusta que es la vida, por las leyes de Murphy, por esas cosas que pasan cuando tú estás deseando que suceda lo contrario, por todos los pinchacitos que me quedan en el futuro, por este tema y por tantos otros…

Como no podía irme a casa a acurrucarme debajo del nórdico y llorar, me quedé en la reunión, puse buena cara y en mi cabeza cerré ese tema de un portazo para seguir hablando con mi jefe.  Por una parte me vino bien, eso de tener una obligación hace que te concentres en ciertas cosas y te veas obligada a olvidar otras, así que ese tema se desvaneción en mi cabeza igual que había aparecido de la nada, el pinchazo no se repitió y no he llorado por ese tema, que llorar es horrible y me da dolor de cabeza (es increíble, me da más resaca llorar unos minutos que estar de copas toda una noche).

Pero eso sí, me he acordado de ese tema alguna vez en estos días. Estas veces voluntariamente, he sido yo la que lo he buscado en la cabeza para volver a sentirme nostálgica. Sin pinchazo repentino la nostalgia es un sentimiento que me gusta y que cada vez tengo menos a menudo, no sé si porque las cosas bonitas de mi pasado ya han cogido la suficiente distancia y asumo que están acabadas, o porque gasté ese sentimiento durante la adolescencia.

Y no quiero tener temas así en mi vida que me puedan provocar pinchazos, pero sé que son inevitables, que significan que he vivido y creo (cuestión de fe, hay gente que no aprende nunca, simplemente me gustaría pensar que no estoy yo entre esa gente) que son los que ayudarán a coger fuerzas para enfrentarme a futuros temas parecidos.

Nota: artículo interesante sobre ventajas y desventajas de la energía nuclear.

Viajes y reflexiones

Viajar sigue siendo una de mis actividades favoritas, y no parece que eso vaya a cambiar en un futuro próximo. Además de estarme replanteando qué hacer con mi vida, y sobre todo dónde, he estado una semana de vacaciones que me ha llegado para visitar varias cosillas. Han sido unas vacaciones completas, ha habido amigos, turismo y fiesta. El turismo ha sido sobre todo histórico (y de historia bastante anciana) pero también acompañado de unos paisajes preciosos. La fiesta ha estado plagada de reencuentros, de comidas estupendas y de unas cervezas carísimas y noches hasta las tantas, seguidas de mañanas con resaca.

En medio de todo eso he conseguido tener varios momentos de soledad, para mí, para pensar. Han sido o ratos en los que me he separado del grupo mientras veíamos cosas o momentos que he tenido mientras el resto estaba ocupado. Siempre he necesitado momentos así y de vacaciones todavía más, y aunque en general mis amigos son para eso muy comprensivos y no me agobian nada, alguna vez me ha costado un poco más encontrar esos momentos pero me he fijado en una cosa: viene fenomenal fumar para no tener que poner una excusa para apartarte un momento del grupo y estar a tu aire.

no quiero tener hijos

Desde hace muchos, muchos años (desde que tenía 10, más o menos) siempre he pensado que no quiero tener hijos, y leer este artículo me ha dado miedo, por si me siento alguna vez así en el futuro, por si me hacen dudar de algo que tengo claro desde hace tanto, por si alguien (y peor alguien a quien quiero) se empeña en hacerme dudar y convencerme de algo. Y quería leer los comentarios, aunque también me daban miedo, por lo mismo, pero he acabado leyéndolos todos.

He decidido escribir por qué no quiero tener hijos, y me ha resultado fácil: porque no soy de las que se queda embobada cada vez que ve un bebé y a la que todos le parecen guapísimos y riquísimos, porque tampoco me gustan mucho los niños y porque un embarazo y un parto son cosas que me dan mucho miedo y hasta asco. Sí, asco, qué se le va a hacer, ya sé que son cosas naturales, pero me dan asco, al fin y al cabo a mucha gente le da asco la regla y también es un suceso natural y mucho más frecuente, así que ya podéis dejar de mirarme con desprecio.

Como motivos menos materiales, me da mucho miedo educar a nadie, quién soy yo para decirle a nadie lo que tiene que hacer, pensar y decir. Y ojo, que soy una persona que opina mucho, igual hasta demasiado, pero con mis amigos, que ya son gente formada y con sus propias opiniones y que me las pueden discutir. No me gustaría influir constantemente en la forma de pensar de alguien, pero me temo que eso es una consecuencia de educar. Por otra parte, la última situación en la que me quiero ver en esta vida es haciendo las mismas cosas que en su día les critiqué a mis padres, y sé que tener hijos es la manera más fácil, y no, tampoco voy a tenerlos para demostrarme a mí misma que seré capaz de hacerlo de otra forma, de mi forma.

Odio que recurran, que algún novio lo ha hecho, a la genialidad de mis genes o de la mezcla que saldría, porque me suena a chantaje emocional y porque si nos ponemos, puede salir cualquier cosa e imagínate que chasco si los motivos para tener un hijo eran que iba a salir rubio/deojosazules/guapísimoylistísimo.

Pero todavía odio más cuando me llaman egoísta por no quererlos y acto seguido me dicen: ¿y quién te va a cuidar cuando seas mayor? Y encima me muerdo la lengua, por no ser yo igual de maleducada.

Y en lo único en que puedo dar la razón a los que dicen, que llevan años diciendo, que ya cambiaré de idea, es que es cierto que a medida que van pasando los años es un tema en el que piensas más, tener o no tener hijos, pero porque ellos se pasan el día hablándome de eso o de los suyos constantemente, como si ese fuese mi tema favorito de conversación, por el hecho de ser mujer o por el hecho de tener esta edad.

Y por supuesto que sé que hay gente que cambia de opinión con el tiempo, como también la hay que cambia de opinión sobre política o religión. Pero puestos a que las cosas salgan mal, mejor cambiar de opinión sin haberlos tenido, aunque luego no los puedas tener, que cambiar de opinión teniéndolos, que ahí ya juegas con vidas que no son las tuyas.

resumiendo

Me ha dado por pensar en el año pasado, bueno, en realidad me ha dado por pensar que me estoy haciendo mayor, que el tiempo pasa más rápido y que cada vez hago muchas menos fotos, porque hoy me he dado cuenta de que el año de Bélgica parece que me lo pasé haciendo fotos, clasificándolas y copiándome las de los demás...

Pero este año 2010, aunque puede que se haya pasado rápido, ha sido un año completito, para lo bueno y para lo malo, y como tal debe recordarse, así que aquí va el resumen de lo que ha sido cada mes, porque ha habido de todo, tanto en el tema curro, como en el de estudios, como en el del sexo, como en el del amor, como en la amistad, como en la familia... hay para todos.

 

Enero: empezó con: entre 0 y 10, 10 y medio.

Nochevieja iba a marcar el año, con lo bueno y con lo malo.

 

Febrero: lo breve si bueno, dos veces breve, pero casi soy una persona importante.

Romance en Barcelona.

 

Marzo: indigestión de pesadez.

Agobio.

 

Abril: otra vez de todo, sorpresas buenas y malas.

Agridulce

 

Mayo: reencuentros en la tercera fase, o en el tercer fin de semana, o en mi semana favorita en Madrid.

¿qué más da?

 

Junio: un mal mes, puede que el peor, si no estuviese diciembre ahí. Mareo.

Momentos horribles, excusas absurdas, y encuentros morbosos.

 

Julio: Creo que necesito vacaciones.

Orgullo pasado por orgullo.

 

Agosto: vacaciones y conocimientos extraños.

Amistades lejanas.

 

Septiembre: el amor puede ser no correspondido pero el morbo, el morbo siempre es recíproco.

San Mateo en Logroño es increíble, hay que repetirlo, y nota mental, el morbo es mutuo.

 

Octubre: varias primeras veces.

Masajes, declaraciones precoces, corsés y curiosidades renacidas.

 

Noviembre: el mes que me agilipollé y fui una crack al mismo tiempo.

El amor no es mutuo y encima te atonta.

 

Diciembre: el mes del horror, tras junio.

Nunca des por sentada la bondad, cariño, eso sí, el PDMV sigue estando ahí.

Por cierto, de todo lo que ha pasado este año, ya te avisó la Nochevieja.

El mundo ha girado / Upside down

Como le decía el vigilante de seguridad del Jeffersonian a Bones, el cerebro necesita 3 días para adaptarse a los cambios, y le contaba el siguiente experimento:

Un grupo de personas se ponía unas gafas con unas lentes que invierten la imagen de arriba a abajo y, obviamente, veían todo al revés, el suelo arriba y el techo abajo, pero sólo hasta el 3er día, a partir de ese día el cerebro le daba la vuelta, de acuerdo a su lógica y conocimiento pasado, y se volvía a ver todo bien, pese a que llevaban puestas esas gafas. Eso sí, cuando se habían acostumbrado a las gafas, en cuanto se las quitaban volvían a verlo todo del revés…, hasta el 3er día.

Los que llevamos gafas hemos experimentado cosas parecidas: cada vez que cambias de graduación y te compras unas gafas nuevas, lo que ves por los laterales lo ves curvado, aunque sea el marco de una puerta y esté perfectamente recto. Al cabo de unos días, como sabes que es recto, lo vuelves a ver recto.

Pues mi mundo ha girado y se ha puesto patas arriba, pero en 3 días se adapta uno, así que el miércoles de la semana pasada me volví a levantar peleona y (más o menos) alegre. La pena es que este fin de semana decidí que ya era hora de quitarme las gafas... el miércoles veremos qué pasa, pero el cerebro humano es maravilloso, es capaz de adaptarse a todo.

(más detalles sobre el experimento y sus resultados en los siguientes enlaces, con un poco más de precisión y menos romanticismo: scienceforums, wikipedia y madsci)

¿tus amigos opinan distinto?

Hay muchas cosas en las que no sólo es normal, sino altamente recomendable, que tus amigos tengan opiniones distintas a las tuyas. Porque no todo el mundo tiene porqué pensar ni querer lo mismo, y porque las discusions para arreglar el mundo con puntos de vista diversos son muy saludables y pueden llegar a ser de las que yo llamo orgásmicas.

En cambio hay un par de cosas (que se me ocurran ahora mismo por lo menos) en las que tener opiniones distintas es muy duro.

La primera es sobre ciertas cosas, a nivel de ideas sobre el mundo, que te parecen básicas según tus principios y que suelen afectar al respeto hacia los demás, como pueden ser los temas del racismo, homofobia, machismo... No podría ser amiga de alguien racista, porque si alguien desprecia a otra persona sólo por el color de su piel me costaría muchísimo considerar a esa persona una buena persona como para querer ser su amiga. Y lo mismo me pasaría con alguien que defienda la sanidad privada si sus ideas llegan hasta preferir dejar morir a alguien que no tiene un seguro antes que pagárselo entre la sociedad.

El segundo caso me parece mucho más difícil, porque también es mucho más personal. En esta situación las ideas dejarían de ser sobre la sociedad y el mundo, para pasar a aplicarse directamente en la relación de amistad. Por ejemplo, cuando alguien tiene una concepción totalmente distinta a la tuya de lo que es el respeto que se debe a los demás, y más concretamente del respeto hacia los amigos, de lo que conlleva ese cariño y ese apoyo. Ahí es donde te puedes sentir totalmente traicionado. Ahí es cuando piensas que esa amistad no puede ser tan valiosa como tú la creías, y cuando dudas entre aclarar las cosas, dar la segunda oportunidad (por si tienes la inmensa suerte de que no se vuelva a repetir, aunque eso sea sólo porque tengas la inmensa suerte de que no se vuelva a presentar la ocasión) o marcharte y no volver a mirar a atrás.

Pero esto último, pese a que me parece lo mejor, aunque sólo sea por ser coherente con el párrafo anterior, yo no lo sé hacer. La última vez que me pasó algo así fue hace 6 años y pasé por las 3 opciones. La última fué la única que resultó, pero cada vez que me acuerdo de esa historia, relativamente a menudo, me sigue doliendo...

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amor a primera vista

¿Se puede uno enamorar de alguien a quien casi no conoce? Mi primera respuesta es no, el amor a primera vista no existe, si acaso la lujuria a primera vista (o el morbo, como yo digo) pero yo sé cuándo es morbo y cuándo es algo más, y algunas veces de mi vida lo que he notado no era sólo morbo...

La anterior vez que me pasó eso fue tras una conversación de un par de horas, y me quedé enganchada, y seguí enganchada un tiempo, vamos, que dos años después pasó algo, y a día de hoy, más de un año después, todavía hay algo. Ya es otra cosa, pero sigue habiendo algo.

Y la que realmente ha sido la última vez fue hace unos días, y aunque a las dos horas todavía no me había dado cuenta, intuía algo, pero no me paré a pensar el qué, a la tercera vez que lo vi me dejó bastante colgada… ¿eso puede ser?

Supongo que sí, porque los nervios que tengo, la tristeza que me entra cuando pienso que no puede ser y la alegría tonta que me hace sonreír cuando me acuerdo de él, sé que existen de verdad. A ratos quiero que se me pase cuanto antes, por eso de que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, pero otros sólo quiero quedarme pensando en él.

Se acabó lo que se daba

Mi mundo ha cambiado y ya es irreversible. Todo empezó cuando me vine a trabajar a esta empresa y me di cuenta de que casi todo el mundo era muy conservador, y no sólo desde el punto de vista político, que ya me toca las narices lo suyo, sino también de la forma de vida, demasiado tradicionalismo que tengo que escuchar todos los días, ya hablaré de él en otro momento, pero estoy harta de oír hablar de bodas, de guarderías y hasta de cesáreas.

Pues ahora se casa una amiga mía, y yo estoy entre la alegría que me inunda y la mala leche que me desborda. No me lo quise creer cuando estaba tan ilusionada porque tenía un amigo que se casaba, el primer amigo que se casaba, y todo el mundo me decía que ya vería, que me iba a hartar, que las bodas iban a empezar a ser una detrás de otra y ya habían dado el pistoletazo de salida… pues tenían razón.

Yo me he querido empeñar en vivir en Nuncajamás y que mis amigos viviesen en el mismo país, esto último ya costaba lo suyo últimamente, pero quise seguir en la nube que tengo fuera del trabajo. Pero ahora… se acabó lo que se daba. Eso sí, me niego a asumir que en dos días todos a tener niños y a celebrar babyshowers. Bastante ha sido enterarme de que tengo una amiga que es de las que llevan soñando con su boda toda la vida y sabían desde siempre en dónde la querían celebrar.

El morbo frente al amor

El amor puede ser no correspondido pero el morbo… el morbo es recíproco. El morbo es algo animal, puramente instintivo, es algo que se percibe por el rabillo del ojo, o por un aroma que te ha llegado de algún sitio, o por un gesto que has visto en una persona… y, no sé porqué, funciona en los dos sentidos. No es que alguien te parezca guapo o que está bien, es esa atracción fatal, ese reconocimiento de alguien que con sólo acercársete te acelera la respiración… y debe de ser contagioso.

Lo que no entiendo porqué la gente se empeña en defender el amor, hasta el punto de perdonar las putadas que se hacen “ofuscado” por el amor, pero en cambio critica el morbo, como si no tuviese valor, como si hubiese que ser más fuerte que esa atracción, como si sucumbir a ella siempre fuese un error. Y todos sabemos que es algo que no se puede negar, que cuando está ahí, por mucho que te quieras deshacer de él, no vas a poder, da igual cuanto lo intentes.

El amor te bloquea la razón, ves lo que no existe, tanto si es para agobiarte por la falta de amor, como si es para inventarte respuestas a tus deseos que no existen, para ver pruebas de que te adoran donde no hay nada. Pero el morbo te afila los sentidos, te agudiza el olfato cuando descubres a alguien de lejos, el oído cuando oyes lo que es imposible, la vista cuando percibes los contornos lejanos de una persona, el gusto, porque todo sabe distinto, sabe más, y hasta el tacto cuando notas la carga eléctrica del ambiente, cuando, casi sin tocar a esa otra persona, sientes energía estática.

No a la resignación

A veces pienso que estamos perdiendo nuestra capacidad de indignación, que sólo sabemos quejarnos en el bar, que no sabemos quejarnos cuando hace falta, donde hace falta. Ahora me doy cuenta de que esto no es sólo los jóvenes, como nos intentan decir a veces, sino que a los sindicatos también les pasa, ahora se hacen las huelgas a destiempo. Aún así, hay que quejarse. No creo en la resignación.

 

Jeunesse, lève-toi (juventud, levántate), canción de Damien Saez 

Comme un éclat de rire
Vient consoler tristesse
Comme un souffle avenir
Vient raviver les braises
Comme un parfum de souffre
Qui fait naître la flamme
Jeunesse lève toi
 
Contre la vie qui va qui vient
Puis qui s'éteint
Contre l'amour qu'on prend qu'on tient
Mais qui tient pas,
Contre la trace qui s'efface
Au derrière de soi,
Jeunesse lève-toi.
 
Moi contre ton épaule
Je repars à la lutte
Contre les gravités qui nous mènent à la chute
Pour faire du bruit encore
A réveiller les morts,
Pour redonner éclat
A l'émeraude en toi ;
 
Pour rendre au crépuscule
La beauté des aurores
Dis moi qu'on brûle encore
Dis-moi que brûle encore cet espoir que tu tiens
Parce que tu n'en sais rien de la fougue et du feu
Que je vois dans tes yeux ?
Jeunesse lève toi !
 
Quand tu vois comme on pleure
A chaque rue sa peine
Comment on nous écoeure
Perfusion dans la veine
A l'ombre du faisceau
Mon vieux tu m'aura plus !
Ami dis quand viendra la crue
 
Contre courant toujours sont les contre-cultures,
Au gré des émissions leurs gueules de vide-ordures ?
Puisque c'en est sonné la mort du politique,
L'heure est aux rêves
Aux Utopiques !
 
Pour faire nos ADN
Un peu plus équitables,
Pour faire de la poussière
Un peu plus que du sable
Dans ce triste pays
Tu sais un jour ou l'autre
Faudra tuer le père
Faire entendre ta voix
Jeunesse lève toi !
 
Au clair de lune indien
Toujours surfer la vague
A l'âme
Au creux des reins
Faut aiguiser la lame
Puisqu'ici il n'y a qu'au combat qu'on est libre
De ton triste sommeil, je t'en prie libère-toi !
 
Puisqu'ici il faut faire des bilans et du chiffre
Sont nos amours toujours au bord du précipice,
N'entends-tu pas ce soir chanter le chant des morts
Ne vois tu pas le ciel à la portée des doigts ?
Jeunesse lève toi !
 
Comme un éclat de rire
Vient consoler tristesse,
Comme un souffle avenir
Vient raviver les braises
Comme un parfum de souffre
Qui fait naître la flamme
Quand plongé dans le gouffre on sait plus où est l'âme
Jeunesse lève toi !
 
Contre la vie qui va qui vient
Puis qui nous perd,
Contre l'amour qu'on prend qu'on tient
Puis qu'on enterre
Contre la trace qui s'efface
Au derrière de soi ?
JEUNESSE LÈVE-TOI !
 
Au clair de lune indien
Toujours surfer la vague
A l'âme
Au creux des reins
Faut aiguiser la lame
Puisqu'ici il n'y a qu'au combat qu'on est libre
De ton triste coma, je t'en prie libère-toi !
Puisqu'ici il faut faire des bilans et du chiffre
Sont nos amours toujours au bord du précipice,
N'entends-tu pas ce soir chanter le chant des morts
A la mémoire de ceux qui sont tombés pour toi
Jeunesse lève-toi

todavía soy capaz de sorprenderme a mí misma

He descubierto que quiero volver a compartir piso.

Y ha sido una sorpresa, pese a que ha seguido una cadena de acontecimientos…

Primero se vino Ai a mi casa, con una excusa buenísima, así que la tengo de okupa desde hace unas semanas y le queda otro tanto, más o menos. Por una parte me apetecía un montón, por estar con alguien, charlar, encima con una amiga genial… pero al mismo tiempo me daba algo de miedo, porque llevo ya bastante tiempo viviendo sola y me gusta. Además, últimamente tenía miedo de estar cogiendo “manías de abuela” y de que no fuese a apetecer ya nunca más vivir con nadie, ni aunque lo necesitase si me iba al extranjero, por ejemplo, por esto de tener las manías ya muy arraigadas, y por una mala experiencia que tuve hace poco con una visita. Pero el caso es que estoy encantada de estar con alguien en casa.

Luego resulta que me he estado acordando mucho de mis antiguos compañeros de piso últimamente. Y es que cuando compartí piso con ellos estuve genial.

Y ahora un amigo está buscando habitación… y en mi casa sobra una… y me encontré proponiéndole que se viniese a vivir conmigo (de hecho creo recordar que ya lo había propuesto hace un par de semanas, pero fue más de pasada) y es que resulta que sí, que me apetece compartir piso, y así correr menos riesgos de convertirme de verdad en una persona maniática que sólo puede vivir sola…

A ver qué pasa, hay algunas cosas que hablar, pero sobre todo, tengo que pedirles permiso a mis caseros, a ver si les convenzo.

levantarse feliz

Antes de ayer estaba hablando con Ai lo raro que se me hace que alguien se pueda levantar de mal humor, a esa hora de la mañana en la que todavía no te ha pasado nada malo… Le estaba diciendo que yo siempre, me cueste más o menos levantarme de la cama, me despierto muy feliz, tanto que casi no entiendo que alguien se pueda despertar de mal humor.

Las únicas excepciones a esa felicidad madrugadora eran cuando estaba en la escuela, en temporada de exámenes, que me solía coincidir estar desanimada por el día con tener luego pesadillas por las noches, y, como los sueños me influyen un montón en el ánimo, ahí sí que me levantaba con una losa encima. Pero eso ya pasó hace mucho, ni siquiera con mi jefe el %&·$%&$%grrmpf me levantaba de mal humor, igual me agobiaba un poco al ir entrando en el metro o en la oficina, me iba poniendo nerviosa, por si le daba por ponerse a gritarme, pero tampoco era que me empezase el día triste o mal. Alguna otra vez he soñado algo de lo que no he  conseguido acordarme pero que me ha dejado inquieta, como si se me estuviese olvidando algo, pero tampoco me ha quitado la felicidad. Para estar de mal humor “necesito” que se me vayan torciendo las cosas según las voy haciendo, por ejemplo, me haya dormido, no haya agua caliente, lo que haya pensado ponerme de ropa  se ensucie, se me queme el desayuno y me dé un golpe con la puerta de un armario… bueno, pues si me pasan todas esas cosas igual estoy de mal humor antes de haber pisado la calle, pero si no es raro.

Pues ayer no me pasó nada de eso, me levanté feliz, salí de casa feliz, pensando en escuchar “La fuerza del destino”, de Mecano, en el Grooveshark al llegar al trabajo, estuve feliz en el metro, pero al salir… todo cambió. Justo en ese momento me llamaron para decirme que se había muerto la madre de un amigo al que quiero un montón… y me dio el bajón.

Me bajé al café de los tempraneros, porque no me podía sentar a trabajar, no quería pararme a pensar en la enorme putada que era,pero no fui capaz… desayuné con chocolate, para subir el ánimo, pero tampoco fui capaz…

Sí que hay cosas que por sí solas, sin formar parte de una conjunción, me cambian el ánimo.

prohibir, prohibir, prohibir

Se está poniendo de moda de legislar sobre casi todo y prohibir cosas, y no estoy casi nunca de acuerdo.

Ya he hablado del velo y el burka, que son objetos que no me gustan nada, pero aún así creo que no se deberían prohibir.

Hoy me han contado que había una propuesta del gobierno de quitar el porno de cualquier canal que no fuese privado. A ver, ya se legisló hace unos años sobre qué horario era infantil y no se podían decir ciertas cosas (se puso Dos rombos todavía más tarde, pero los cotilleos y el diario de… testimonios siguieron ahí, que son bastante menos educativos y no siempre menos sexuales).

En su día no estuve de acuerdo con esa ley, porque cuando yo era pequeña mis padres no me dejaban sentarme a ver en la tele algo sin su permiso (obviamente había alguna vez que lo hacíamos a escondidas) y si se enteraban de que estábamos viendo algo que no les parecía bien nos mandaban a la cama. Y cuando yo fui adulta se decidió que los padres no tenía porqué vigilar lo que viesen sus hijos, que lo iba a hacer “papá estado” para todos, y se consideró que era horario infantil hasta ¡¡¡las doce de la noche!!! Sólo se podía ver Dos rombos si no te importaba acostarte a las dos de la mañana.

Ahora quieren que ¿se quite el porno? No lo entiendo, ya hay un horario restringido para eso, y una cadena privada pone lo que le da la gana, si no te gusta no lo ves, que eso tengo que hacer yo con casi todos los programas que hay en la tele, véase cotilleos y telerrealidad. Al que no le guste el porno que no mire. Y que los niños se vayan a la cama a su hora, que tienen que dormir de 8 a 10 horas diarias.

Y luego lo que está de moda ahora, se va a prohibir fumar en lugares al aire libre… no estoy en contra de que se prohíba fumar en lugares cerrados, obviamente haces un daño (físico, objetivo y mesurable) a la gente que te rodea, pero ¿al aire libre? ¿van a prohibir los coches también? Que yo coche no tengo, y seguro que lo que fumo al día contamina mucho menos que cualquier persona con coche…

¡Ah! Que no… que es por imagen, por educar para los niños a que no fumen… pues tampoco lo entiendo. Supongo que se lo quiere apartar de la vista porque no es sano, porque no se quiere que pueda dar una buena imagen… que no tengo tan claro que la dé, pero bueno. Acepto barco, pero entonces que prohíban los tacones, que no se puedan poner en escaparates y que no se pueda ir con tacones por una zona donde puede haber niños, que se hace una “publicidad positiva” de una cosa que es malísima para la espalda.

O jugamos todos o rompemos la baraja, que se decía por mi tierra.

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exámenes de septiembre

Ya han acabado los exámenes, un poco peor de lo que me hubiese gustado, eso sí, porque a uno no me he presentado porque no me ha dado tiempo a preparar una asignatura. Pero de todas formas me la iban a suspender por no ir a clase. Y supongo que esa seguridad en que me iban a suspender hiciese lo que hiciese ha tenido mucho que ver con el que la deje, porque así, motivación cero que tenía para presentarme…

A ver si el año que viene encuentro esa motivación en algún lado, aunque sólo sea por irme presentando para que a la profesora cada vez le dé más pena suspenderme…

Vamos, que el buen propósito para el curso que viene es llevar al día, hacer los trabajos, y preparar esta asignatura (junto con todas las que le voy a añadir del curso siguiente).

Ahora a disfrutar de la libertad. Y es que seguir haciendo exámenes a estas edades tiene sus ventajas, el peso que te quitas de encima cuando los acabas y las ganas renovadas que tienes de hacer cosas vienen bien.

intimidad y soledad

Una de las cosas que más valoro es la intimidad, creo que cada persona tiene una parte de sí misma que es íntima y personal, en la que nadie tiene derecho a entrar, y no sólo eso, sino que es una parte que hay que cuidar con unos minutos de soledad y tranquilidad al día. Y mira que soy una persona juergas a la que le encanta estar con gente y que cuento mil cosas de mi vida, pero aún así, la intimidad de cada uno es sagrada y hay que cultivarla.

Esto se ha ido convirtiendo con los años casi en un problema, porque pese a que me encante la gente, me encanta estar sola, más o menos en silencio, escuchando sólo el ruido que yo hago. Siempre me ha gustado tener mi momento de soledad en el que nadie me venga a interrumpir, ya de muy pequeña me gustaba, pero el hecho de llevar un tiempo viviendo sola ha ido agrandando esta necesidad.

Los problemas que me ha ido dando es que pasar más de 3 días con mis padres me resulta difícil, además de por percibir a menudo mi intimidad invadida (el concepto que tengo yo de intimidad en mi casa se toma casi como un insulto, porque se considera que todo es de todos, y los asuntos de uno son de todos, y no hay porqué tener secretos, cosa que no sólo no comparto, sino que me parece absurdo y hipócrita defenderla), también porque me he ido acostumbrando al silencio, por ejemplo: yo ni escucho la radio ni veo la tele, y nunca la encendería para tener ruido de fondo, porque me parece algo molesto y estresante.

Otro problema ha sido tener a gente de visita en casa, gente que se comporta como si no pudiese hacer nada sola y que está pendiente de mí para todo, con lo que siento que tengo que dar cuentas de todos mis movimientos y que no tengo ni un minuto para mí misma.

Pero ahora, durante una temporada, voy a vivir de nuevo con alguien, no sólo eso, sino que en mi casa va a haber 3 personas durante varios días y la verdad es que me hace mucha ilusión. No sólo no creo que me vaya a estresar, más allá de algún momento de tensión debida a los exámenes (durante una semana las tres vamos a tener trabajo de este tipo), sino que creo que puedo disfrutar de pasar más tiempo con alguien, de cocinar entre varios o para varios, de tener que hablar antes de llegar al trabajo, de tener compañía… y creo que el truco no está en estar con alguien a quiero o con quien puedo hablar, eso también me pasa con mis padres. Creo que está en el concepto de intimidad y en la independencia de las personas, al fin y al cabo, las tres hemos vivido solas al menos durante alguna temporada.

Eso no quita que también esté un poco asustada… hay que darle emoción al asunto.

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